25.5.14

La vestimenta como primer hábitat del cuerpo y vínculo entre el individuo y su contexto

"Habitar" es uno de los verbos que bien podrían definir el universo de lo humano. "Habitar" refiere aquí a la relación activa entre el sujeto y el contexto: el hombre o la mujer como cuerpo presente en un complejo de espacio y tiempo (circunstanciales, determinados), y por ende remite a la "situación" que remite de ese intercambio recíproco.
Habitar, como acción humana, es un hecho vital. Expresa el vínculo entre el individuo y el mundo tangible. Por ende, implica un conjunto de conductas, comportamientos, modos de interactuar con los otros y con el entorno, y por lo tanto de definir aquello que llamamos "vida cotidiana". En palabras de Roberto Doberti, cada conformación del habitar conlleva un "cómo", requiere un procedimiento, una manera de desempeñarse, e induce a la vez a la conformación de hábitos que modelan el trato, los vínculos, la cultura.
El vestido es hábito y costumbre: es el primer espacio -la forma más inmediata- que se habita, y es el factor que condiciona más directamente al cuerpo en la postura, la gestualidad y la comunicación e interpretación de las sensaciones y el movimiento. Así, el vestido regula los modos de vinculación entre el cuerpo y el entorno. Media entre el cuerpo y el contexto. Es el borde de lo público y lo privado a escala individual. Hacia adentro funciona como interioridad, textura íntima, y hacia afuera, como exterioridad y aspecto, deviene textualidad.
El cuerpo es el interior de la vestimenta, su "contenido" y soporte, mientras que la vestimenta, que lo cubre como una segunda piel o primera casa, se transforma en su primer espacio de contención y, también, de significación en el ámbito público.
El vestido cubre y descubre al cuerpo, insinuando, acentuando u ocultando sus formas. Delimita su posibilidad de movimiento incluso en los gestos requeridos para entrar y salir de la ropa. Crea una nueva piel, que así como califica al cuerpo, lo habilita o inhabilita para adaptarse a las diferentes circunstancias y condiciones del medio ambiente. Por todo esto, el vestido puede ser experimentado como lastre o teatralidad, como protección, impedimento, armadura o levedad.
Dado que la ropa no es "autoportante", sino que toma forma a partir de un cuerpo-usuario, cuerpo y vestimenta establecen una relación dialéctica que hace que ambos modifiquen su estatus constantemente. Así, el cuerpo contextualiza la vestimenta y la vestimenta contextualiza al cuerpo, en un continuo que dota a ambos de fisonomía y sentido nuevos.
Este escrito surge de las experiencias realizadas desde 1989 en la Cátedra Diseño de Indumentaria de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Es, entonces, el resultado del intercambio con docentes y alumnos, en el intento de ampliar nuestra comprensión del diseño y encontrar un marco teórico apto y abierto para el desarrollo de la disciplina.
En este sentido, la cátedra fue y sigue siendo un gran laboratorio. Un centro de pruebas y ensayos, de caminos imprevistos, de investigación y desarrollo de metodologías. Lo que nos une es la creación de una zona de intercambio. El nexo, el vínculo para encontrarse con el otro y con uno mismo. La labor de taller es sumamente vital.
De hecho, por más planificación y método que se pueda emplear, el proceso de aprendizaje y enseñanza del diseño tiene una instancia misteriosa que proviene justamente de ese aire, del vínculo, y eso produce una sensación de gozoso equilibrio inestable. Por todo esto, a mi entender el diseño está asociado a la ética. Plantea mejorar lo que ya existe, y exige soñar, imaginar e intervenir, con un aporte personal, en una situación dada. Requiere que el diseñador le entregue sin reservas todos sus saberes y experiencias. Cuando esto sucede, ese espacio de creación se vuelve sagrado.
Este quehacer en la cátedra ha sido un punto de inflexión en mi vida. Me posibilitó unir dos partes de mí hasta el momento disociadas: la danza y la arquitectura o, mejor dicho, el cuerpo y el espacio. 
Según Christopher Alexander, "el diseño es la forma que mejor se relaciona con el contexto". La forma es el aspecto del mundo susceptible de ser modelado. El contexto, el factor que plantea las condiciones para su conformación: un escenario cambiante que será a su vez modificado por la intervención de la forma proyectada.

--
Fragmentos de:
ANDREA SALTZMAN - El cuerpo diseñado: Sobre la forma en el proyecto de la vestimenta

No hay comentarios:

Publicar un comentario