Llamaremos "fantasía" a la actividad mental del pensar, a menudo irracional: soñar, imaginar, teorizar, anticipar, utilizar al máximo la capacidad de manejar símbolos.
La actividad fantasiosa es aquella actividad del ser humano que, mediante el uso de símbolos, tiende a reproducir la realidad en una escala disminuida. Como actividad que implica el uso de símbolos, deriva de la realidad, ya que los símbolos mismos son inicialmente derivados de la realidad. Los símbolos comienzan como rótulos para los objetos y los procesos; proliferan y crecen hasta ser rótulos de rótulos y rótulos de rótulos de rótulos. Incluso los símbolos jamás pueden aproximarse a la realidad, pero comienzan en la realidad.
La reproducción de la realidad puede extraviarse de sus orígenes, de la realidad con la cual estaba originalmente conectada. Pero está relacionada siempre de alguna manera a una realidad que tiene una existencia significativa para aquella persona en cuya actividad fantasiosa penetra.
Anticipo en fantasía lo que ocurrirá en la realidad, aunque la correspondencia entre mi anticipación fantaseada y la situación real no sea absoluta, pero lo suficientemente aproximada como para que base mis acciones en ella.
Es así entonces que la actividad mental actúa, para el individuo, como ahorrador de tiempo, energía y trabajo.
Cuando yo fantaseo o dirijo mi atención a un problema, utilizo una pequeña parte de mi energía disponible internamente para producir una cantidad mayor de energía corporal o externa eficientemente distribuida. Pensamos acerca de problemas en la fantasía para poder resolverlos en la realidad.
El organismo actúa y reacciona al ambiente con mayor o menos intensidad. A medida que la intensidad aumenta, el comportamiento mental se convierte en comportamiento físico (y viceversa).
Cuando su comportamiento es de intensidad menor, su actividad física aparente se torna en actividad mental inaparente.
La capacidad del hombre de abstraer y de combinar abstracciones, su capacidad de inventar símbolos, de crear arte y ciencia, todas ellas están íntimamente relacionadas con su capacidad de fantasear. La habilidad básica para crear y usar símbolos se fomenta con los productos reales del uso de símbolos.
Entre los niveles de pensar y hacer hay una etapa intermedia, la etapa de "jugar a", que es la de representar roles.
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Fragmentos de:
FRITZ PERLS - El enfoque gestáltico: Testimonios de terapia
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